Llegará un tiempo en que las naciones, sobre la rayuela del universo, serán tan estrechamente interdependientes como los órganos de un mismo cuerpo, solidarias en su economía.
El cerebro, lleno de máquinas hasta casi estallar, ¿podrá todavía garanticar la existencia del riachuelo de sueño y evasión?
El hombre, con paso de sonámbulo, camina hacia las minas criminales, guiado por el canto de los inventores...
René Char,
Hojas de Hipnos (1943-1944).

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