domingo, 20 de mayo de 2012

Disfrazarse con el aire


Esta noche me disfracé con el aire,
otra vez respiré sobre el canto de
pitidos y humaredas ausentes,
me desembaracé de sus brazos
y cupieron en mis entrañas
todo el sol y sus vidas,
que acariciaban mi cuerpo
y me agitaban la cara.

Está noche me disfracé con el aire,
de nuevo conseguí escalar la montaña
de cadenas y carroña, de miedo y discordia.
Escalé, apoyándome en el impulso de la nube
de las gotas febriles que retruenan juntas,
porque ven el cielo dónde el sueño late,
dónde el humano crece y se enraiza a la tierra.

Otra vez me animé con el aire.
Tenía la esperanza, ya no habia duda.
Tenía todo en mis ojos.
Sonrisas, caricias, gritos...
Todos los oídos y por escuchar
eran míos porque reía, amaba y gritaba con ellos.

Era tremendamente, descaradamente yo,
desnudo y desarropado, inundado por el viento.
Era yo, entre los húmedos lazos de la nube,
empapado de la savia del mundo.

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