Todo es inmenso.
Los edificios se deslizan.
La calle está oscura,
¿qué cojones esconde
que puedo sentirlo
detrás de los contenedores,
en las botellas vacías de las plazas
y en los intensos silencios de los portales?
Los gatos susurran bajo los coches,
mirando desconfiados a mi paso.
Cuentan que escuchan mis suspiros
porque todavía retumban en mi garganta.
Comentan que notan mi presencia
porque todavía rezumo carcajadas.
Todo es inmenso.
Los edificios se deslizan.
Y aunque la calle esté oscura
todos sabemos que Madrid
brilla en la oscuridad.

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